La rectora de la Universidad de Navarra, María Iraburu, afirmó hoy que el comienzo de curso es ocasión para plantearse tanto el sentido último de la misión universitaria como los desafíos del momento presente. Durante el acto de apertura, la rectora compartió las tres principales líneas de avance del centro académico —docencia y tecnología, investigación e impacto social—, que definió como parte de un objetivo final que calificó como "la humanización de la sociedad".
En el ámbito docente, Iraburu se refirió a la relación de la enseñanza con la tecnología. "Redescubrir la importancia del silencio, la reflexión, la lectura o las relaciones humanas puede sonar como un contrapeso nostálgico frente a la tecnología, pero no debería ser así. Son condiciones necesarias para pensar y aprender más y mejor con la inteligencia artificial", subrayó. A su juicio, el reto está en asumir que el efecto amplificador de la inteligencia artificial conlleva mayor exigencia y responsabilidad en la docencia y en todos los ámbitos: "Un uso humano, humanizador, de la tecnología requiere más reflexión, iniciativa, juicio crítico, trazabilidad, responsabilidad ética y liderazgo que nunca. En resumen, nos pide ser más universitarios que nunca".
Sobre la investigación, la rectora sostuvo que "tampoco hay atajos, ni la tecnología puede suplantar el 'factor humano'". "Los grandes investigadores, las grandes investigadoras, son personas que han tenido o que tienen esa visión ampliada de la propia tarea. Gracias a eso, se han cuestionado los paradigmas existentes, han llegado a aportaciones y síntesis personales, y han sido capaces de establecer vínculos con otras áreas", señaló. Iraburu animó además a los investigadores a preguntarse por la calidad, profundidad y extensión de su trabajo, y les pidió "impulsar el crecimiento de los más jóvenes, ayudarles a desplegar todo su potencial, mostrarles la belleza de una vida dedicada al conocimiento y la exploración".
Compromiso con la verdad y el bien común
En la parte final de su intervención, la rectora abordó el impacto de la Universidad en la sociedad y advirtió sobre dos posibles errores. El primero, plantear la institución como una plataforma de activismo: "El pluralismo y la apertura al diálogo que nos caracterizan no son una suerte de 'buenismo', son condición de necesidad para enseñar e investigar con libertad". El segundo, mantenerse alejada de los avatares de la sociedad y de sus necesidades: "La sana impaciencia, los deseos inquietos ante las necesidades de los demás, nos ayudarán a profesores y estudiantes a descubrir modos de contribuir al bien común".
Iraburu señaló que esa inquietud debe notarse también en la actividad ordinaria de la institución, "desde la formación que ofrecemos a nuestros estudiantes en ética y compromiso social, hasta las dimensiones propias del sentido de servicio de cada profesión, que deben desplegarse en los años de formación universitaria". "Sería triste que el paso por la Universidad no abriera los ojos y despertara las fuerzas que dormitan en nuestros estudiantes y en nosotros mismos", añadió.
La rectora enmarcó estas líneas de avance en la Estrategia 2025-30 de la Universidad de Navarra, que a su juicio reflejan el compromiso de la institución "con la verdad y con las vicisitudes de este mundo nuestro al que, por inspiración fundacional, estamos llamados a amar apasionadamente".
La gestión como acto de hospitalidad y cuidado
El acto de apertura de curso estuvo precedido por una misa presidida por el arzobispo de Pamplona, monseñor Florencio Roselló, y se inició con el desfile del cortejo académico, en el que participaron más de 200 doctores. Ya en el Aula Magna, el secretario general, Jesús María Ezponda, leyó el resumen de la memoria académica del curso 2025-2026 y, a continuación, la profesora Victoria Rodríguez Chacón, de la Escuela de Gestión Aplicada, pronunció la lección inaugural.
La docente definió su intervención como un acto de justicia histórica y académica, ya que, señaló, "tras más de seis décadas de labor de la que fue ISSA y desde este curso es Escuela de Gestión Aplicada, este centro por primera vez tiene el honor de inaugurar oficialmente el curso académico de nuestra Universidad". Con ello, reconoció el legado de quienes anticiparon "con una lucidez extraordinaria" las necesidades de las organizaciones y "tuvieron la audacia de diseñar planes de estudio para un perfil de apoyo a la alta dirección que hoy es piedra angular en la gobernanza de cualquier organización".
Bajo el título "La elegancia de lo invisible: la gestión como acto de hospitalidad y cuidado", Rodríguez Chacón defendió que "la gestión aplicada no es solo una técnica de eficiencia, sino un arte de facilitación que permite que las organizaciones alcancen su fin último". "Se trata de un arte curioso que cuando todo fluye es invisible, pero cuando falta, el caos se convierte en protagonista", apuntó.
La profesora vinculó la necesidad de esa gestión con fenómenos como la alta rotación laboral y el aumento del absentismo en España, que consideró síntomas de una sociedad que está renegociando su relación con el trabajo. "El mercado laboral ya no solo demanda salarios, demanda sentido", afirmó, y añadió que el cuidado del trabajador es hoy una necesidad de supervivencia para las organizaciones: "Si no somos capaces de crear entornos donde la persona pueda permanecer y desarrollarse, la actividad misma de nuestras empresas e instituciones está en riesgo".
Rodríguez Chacón explicó además que la base de la gestión aplicada es la estandarización de los métodos de trabajo. "Lejos de ser una herramienta de control o de uniformidad gris, el estándar es un acto de respeto profundo al tiempo ajeno. Cada minuto malgastado en un proceso mal diseñado, en una reunión inútil o en una burocracia redundante es tiempo que le robamos a la vida de las personas", sentenció.
Autoridades presentes
Al acto de apertura de curso asistieron diversas autoridades navarras, entre ellas Unai Hualde, presidente del Parlamento de Navarra; Javier Remírez, vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de Navarra; Garbiñe Bueno, teniente de alcalde y concejala del Ayuntamiento de Pamplona; Juan Luis García Martín, consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital; Jaime Goyena, fiscal superior de Navarra; José Julián Huarte Lázaro, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra; el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló; Ramón Gonzalo, rector de la Universidad Pública de Navarra (UPNA); y Teresa Imízcoz, directora de UNED Pamplona.









