El Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro de la Memoria y con el trabajo técnico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, ha exhumado los restos mortales de Mariano Sánchez Menor en el Cementerio de las Botellas, ubicado en la ladera norte del monte Ezkaba, dentro del término municipal de Berrioplano. La intervención responde a la solicitud expresa de su hijo, Mariano Sánchez Gómez, quien tras 83 años ha podido inhumar a su padre en su localidad natal de Navahermosa, Toledo.
Un periplo penitenciario marcado por la represión franquista
Sánchez Menor, jornalero de 28 años y militante de las Juventudes Socialistas, realizaba el servicio militar cuando ocurrió la sublevación de julio de 1936. Tras permanecer fiel al gobierno republicano, fue capturado en 1938 y condenado en Plasencia a 25 años de prisión.
Su trayectoria penitenciaria incluyó dos ingresos en el Fuerte de San Cristóbal (en 1939 y 1941), además de pasos por la prisión de Orduña y el Hospital Penitenciario de El Carmelo en Bilbao. Afectado por tuberculosis dada la extrema insalubridad y desnutrición del penal, falleció el 25 de marzo de 1943.
La historia y recuperación en el Cementerio de las Botellas
El recinto fue construido para albergar a las víctimas del Fuerte ante el colapso de las fosas en la Cendea de Ansoáin. Entre 1942 y 1945 se enterró allí a 131 presos, identificados en su mayoría gracias a que el capellán introducía una botella con los datos del fallecido entre sus piernas.
Las labores de prospección e identificación, promovidas desde 2007 junto a colectivos como Txinparta y AFFNA 36, han permitido recuperar ya a 48 presos. El Instituto Navarro de la Memoria mantiene el llamamiento a la ciudadanía para aportar información sobre posibles fosas o muestras genéticas a través del correo inm@navarra.es.





