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Jesús Javier Jiménez “Navarra se enfrenta a un desafío que requiere la implantación urgente del grado de Matemáticas"

Entrevistamos al presidente de Tornamira que analiza la preocupante falta de docentes especialistas así como el impacto de la inteligencia artificial

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  • Jesús Javier Jiménez, en una imagen previa a la entrevista

Jesús Javier Jiménez Ibáñez (Sartaguda, 10 de julio de 1967) es licenciado en Matemáticas por la Universidad de Zaragoza, promoción de 1985-1990. Con treinta y cinco años de experiencia en la docencia de secundaria, compagina su labor en las aulas con la presidencia de Tornamira, la sociedad navarra que agrupa a los profesores de esta disciplina y que actualmente cuenta con aproximadamente 115 socios. Desde que asumió el cargo en el curso 2012/13, su empeño fundamental ha sido acercar las matemáticas a toda la comunidad educativa, convirtiendo una materia tradicionalmente temida en algo accesible, lúdico y práctico.

En esta entrevista, analiza la preocupante falta de docentes especialistas en Navarra, el impacto de la inteligencia artificial, la necesidad de un enfoque metodológico más manipulativo y el papel que juega la constancia en el éxito académico actual.

Lleva en la presidencia de Tornamira desde el curso 2012/13. ¿Qué es lo que más le satisface de liderar esta sociedad?


Lo que más me gusta es poder organizar actividades para toda la comunidad de profesores y alumnos. Me apasionan las matemáticas y me gusta hacerlas cercanas a la gente, romper esa barrera que a veces existe entre la disciplina y la sociedad.

¿Crees que habrá relevo generacional en la dirección cuando decidas dar un paso al lado?

Confío que sí, uno se va haciendo mayor. Afortunadamente creo que hay bastante gente joven colaborando en las actividades, por lo que veo el relevo en un futuro más próximo que tardío.

Actualmente cuentan con unos 115 socios. ¿Existe un compromiso real por parte de los docentes con la asociación o falta mayor afiliación y coordinación?

Respecto a lo que es la sociedad en sí, debería haber más implicación. Solo somos 115 socios, a pesar de que hay muchísimos más profesores que luego acuden y participan en las actividades que organizamos. Quizá algunos vean el formato asociativo tradicional como algo antiguo, prefiriendo las redes sociales. Sin embargo, las redes no pueden suplir el contacto físico y el trabajo presencial que realizamos aquí. Entre los jóvenes es difícil lograr esa afiliación, pero ojalá se animen en el futuro. Nosotros seguiremos trabajando; al menos, los socios que tenemos actualmente son muy activos.

Su trayectoria como docente comenzó en el año 1991. ¿Qué recuerdos conserva de aquellos primeros pasos en la enseñanza?

Empecé en el 91. Tenía sumamente claro desde el instituto que quería ser profesor de matemáticas. Me adapté muy rápido a la dinámica de las aulas. Hago lo que me gusta y siempre fue así, mantengo esa misma vocación desde el principio.

La escasez de docentes especialistas es un tema recurrente en el debate educativo. ¿Debemos preocuparnos por la falta de profesores de matemáticas en Navarra?

Sí, hay una preocupante falta de profesores. Sobre todo, escasean aquellos profesionales que han estudiado la carrera de Matemáticas específicamente y optan por la docencia. Parece que la profesión no resulta suficientemente atractiva para los licenciados en esta materia. Este es un problema que afecta a toda Navarra por igual, aunque en la zona rural la falta de personal se nota todavía más. El verdadero problema al que nos enfrentamos es un déficit de carácter estructural.

¿Debería implantarse el grado de Matemáticas en Navarra para solucionar este problema de raíz?

Sin duda. Debería haber un grado de matemáticas en Navarra.

¿Qué cualidades definen a un buen profesor? ¿Es imprescindible ser licenciado en la materia? ¿Considera que hay buenos docentes de matemáticas en la comunidad?

Un buen profesor debe saber matemáticas, eso es evidente, pero también es muy importante que tenga el don de llevar las clases. Enseñar hoy en día es mucho más que simplemente transmitir contenidos explicativos. Debe existir un feeling real entre los profesores y los alumnos; es fundamental lograr contactar con los adolescentes. Mi entorno de trabajo es la educación secundaria y puedo afirmar que sí, que hay buenos profesores en Navarra. Confío plenamente en el colectivo y, en mi experiencia, la mayoría son muy buenos profesionales.

Vivimos en plena era tecnológica. ¿Se está percibiendo un auge en el interés de los jóvenes hacia las matemáticas debido a disciplinas como la inteligencia artificial?

Cada vez más, hay muchos alumnos interesados. Les atrae especialmente todo lo relacionado con el análisis de datos y la inteligencia artificial.

Precisamente el uso de la IA genera intensos debates en el sector educativo. ¿Cómo se está adoptando en las aulas y qué preocupaciones genera?

Estamos intentando adaptarnos a ella. En los 35 años que llevo en la enseñanza ha habido cambios constantes; yo empecé a trabajar cuando ni siquiera existía Internet. En todos estos años la evolución tecnológica ha sido increíble. Con la IA ocurre que el alumnado tiende a creer que lo dice todo bien, pero es indispensable enseñarles a tener criterio propio para evaluar la información que reciben.

¿Significa esto que las matemáticas se valoran más hoy en día?

Sí, cada vez se valoran más.

Ante este panorama, ¿cree que se debería elevar el nivel de exigencia en las aulas?

No, el nivel actual está bien. Lo que debemos hacer es adaptarlo y tener muy claro qué se puede y qué no se puede hacer en cada etapa. A veces exigimos a edades tempranas más de lo que realmente se puede asumir por madurez formativa, y la consecuencia directa de ello es que se nos queda gente frustrada por el camino.

¿Qué elementos mejoraría sustancialmente de la enseñanza actual de las matemáticas?

Apostaría por hacer unas matemáticas con un sentido mucho más práctico, lúdico y aplicable, sin que por ello se tengan que desterrar los contenidos esenciales. Ya están los cursos más altos de formación para formalizar los conceptos teóricos. El formalismo puro debería quedar en un segundo plano en las etapas iniciales y medias; se necesita manipular más en el aula.

Planteemos un caso práctico de evaluación: una clase de 30 alumnos donde 15 de ellos suspenden con una nota inferior a 3. ¿Cómo se debe actuar ante una situación así?

Una situación así es un fracaso para el profesorado. Un profesor debe intentar por todos los medios no llegar a tener un caso como ese en su aula. Si te encuentras con esa realidad en la clase, significa que a lo mejor hay algo en el planteamiento pedagógico que se tiene que cambiar.

¿Nos enfocamos demasiado en la evaluación cuantitativa?

Si entendemos la evaluación únicamente como un examen escrito, ese enfoque avanzado puede estar bien para determinados niveles superiores. Sin embargo, en los niveles medios la evaluación no debe limitarse a un examen; debe consistir en un conjunto de cosas. Entran en juego muchos factores diferentes y eso debería ser lo más importante a valorar.

¿El problema de estos desajustes radica en las ratios de alumnos por aula?

Yo estoy contento con la situación en Navarra. A menor ratio, mejor se trabaja, lógicamente; pero considero que en la comunidad estamos bien en ese aspecto. No lo veo como un problema prioritario ahora mismo.

¿Muestran los alumnos un compromiso firme con la asignatura?

Sí. En general las matemáticas gustan, lo que pasa es que requieren un nivel de esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a realizar de entrada. Uno de los grandes problemas de la sociedad de hoy en día es que todos quieren obtenerlo todo de forma inmediata. El éxito en las matemáticas se basa en la constancia y en el esfuerzo, y eso es algo que hoy en día falta en términos generales.

Recientemente, un navarro, Javier Fresan, ha estado entre los nombres favoritos para ganar la Medalla Fields en el Congreso Internacional de Matemáticos de 2026. ¿Está la educación matemática en Navarra preparada para canalizar y potenciar estos talentos?

Afortunadamente sí. Contamos con talleres especializados como el de Talento Matemático en Navarra (TTMNa) y con las Olimpiadas Matemáticas, lo cual genera un eco y un entorno de apoyo que cubre y ayuda a potenciar esas capacidades. Tratar de sacar a relucir y atender de forma específica este tipo de talento dentro de la hora común de clase es muy difícil, sencillamente no da tiempo por la dinámica ordinaria.

¿Cómo se puede solucionar la visión puramente utilitarista de las matemáticas, esa idea de que "solo sirven para algo práctico o me olvido de ellas", y conseguir que se aprecie la disciplina por su belleza intrínseca y su abstracción?

Eso se soluciona mediante una cuidada selección de actividades que tengan la capacidad de sorprender al alumno. Propuestas didácticas que les hagan exclamar un "¡Oh!" de admiración; cuando se logra iluminar esa chispa de comprensión, la materia gusta de verdad.

Para finalizar, ¿cuál es su experiencia o anécdota favorita a lo largo de todos estos años como presidente de Tornamira?

Esa es una pregunta complicada. Siempre me quedo con los buenos recuerdos de la última actividad realizada. Me gusta mucho ver las caras de las parejas de alumnos, observar cómo se enfrentan a los problemas con tanta ilusión un sábado por la mañana. Eso es lo que me llevo conmigo siempre: la ilusión que se respira en las Olimpiadas y el valor del trabajo en equipo. Verlos cooperar de esa manera es una imagen verdaderamente impagable.

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