Pamplona Actual

Ilustres destalentados

Por Javier Onieva Larrea, miembro de la comisión de lucha contra el fraude fiscal y activista del Parlamento Social

  • Departamento de Economía y Hacienda

En el pueblo de mis suegros, cuando alguien muestra falta de tino o es torpe de entendimiento se le dice que es un “destalentao”. Suelen ser personas que presumen de que nadie les dé consejos porque creen que  no los necesitan. Les falta humildad. Van sobrados.

Viene esto a cuento, porque durante las últimas semanas se están publicando opiniones de algunos autodenominados expertos en fiscalidad, todos ellos ligados al trasnochado neoliberalismo foral navarro, en la que nos advierten del infierno fiscal en el que se encuentra Navarra, desde que en el año 2015 sus marionetas del régimen UPN-PSN fueron desalojadas del Gobierno de Navarra. Así mismo se permiten indicarnos las actuaciones que la  Hacienda Foral de Navarra debería acometer para paliar esa situación.

Para estos gurús de la derecha navarra, la única solución es bajar los impuestos centrándose sobre todo en la deflactación del IRPF. Eso sí, bajar la tarifa del impuesto a todo el mundo, ya tengas un sueldo de 15.000 o de 150.000 euros al año.

Para ellos la progresividad en los impuestos, lejos de potenciar la justicia social y la redistribución de la riqueza reduciendo la desigualdad, no es más que un producto de la envidia que las clases medias y bajas tienen hacia los millonarios.

Estos “expertos” que en Navarra generalmente viven de gestionar patrimonios altos o muy altos, no buscan soluciones fiscales que beneficien a la mayoría de la población, sino que sus consejos van dirigidos a beneficiar a sus clientes, con el objetivo principal de que estos no busquen fuera de Navarra otros gestores que les inviertan sus fortunas.

Es lo que llaman deslocalización. El apocalipsis empresarial. La vuelta de la economía navarra a los tiempos de Amadeo Marco y su perro.

Sin embargo, cuando se analizan las opiniones de la clase empresarial navarra, de una gran parte de esa clase empresarial, desde luego de esa parte que va más allá del   discurso marcado por esas asociaciones empresariales y think tank adictas a los Gobiernos neoliberales de la derecha navarra, que han imperado en esta tierra durante más de treinta años, y cuyo interés, únicamente, es volver a instaurarlos. Se observa que a la gran mayoría de la clase empresarial navarra, no le va tan mal.

A esa clase empresarial que basa su trabajo  en una excelente gestión, un producto atractivo y competitivo, y un escrupuloso cumplimiento de la normativa fiscal y laboral. Decirles  que la verdadera lacra que tienen es la competencia desleal que los gestores de la derecha foral navarra ejercen promoviendo el fraude y los paraísos fiscales, los concursos de acreedores como escape para eludir el pago de las deudas y el retorcimiento legislativo para incumplir con sus obligaciones fiscales.

La mayoría de la clase empresarial navarra, que cumple con sus obligaciones y respeta la normativa fiscal foral, no debería hacer caso a este tipo de gente que va por la vida ejerciendo de navarrisimos, pero que echando un vistazo a la lista de deudores de más de 250.000€ publicada cada año por Hacienda, no hizo falta más que un cambio de Gobierno en el 2015, para que de repente se pasase de ser empresario del año con UPN a dejar una hosca de cientos de miles de euros, y para más inri ser los que intentan liderar al conjunto de la clase empresarial navarra contra el actual sistema fiscal navarro, que por otra parte, en cuanto a la progresividad, todavía tiene mucho margen de mejora. 

Pero no solo es la deslocalización de las empresas. Para estos neoliberales forales navarros otro gran problema se encuentra tanto en la fuga como en  la nula captación del talento.

Talento que, para esta gente, está totalmente asociado a los emolumentos que una persona cobra por su actividad profesional o laboral. Así nos encontramos, que si a Borja Mari, que le ha costado cursar la carrera dios y ayuda, lo nombran director de algo en la empresa de papá, y este le pone un sueldo de 300.000€ al año. Según la teoría sobre el talento de la derecha foral navarra,  Borja Mari tendrá diez veces más talento que la licenciada, con un par de master, que el papá de Borja Mari ha contratado en su empresa por 30.000€ al año. No me digan que no merece la pena subir el tipo de IRPF al 70% si con eso conseguimos quitarnos de encima a todos los Borja Maris de esta tierra.

Que la derecha foral navarra siga ensimismada con esto del talento, tiene su mérito. Corría el año 2005 cuando la Caja de Ahorros de Navarra creó la empresa denominada Viálogos Capital Humano con el objeto de prestar servicios de asesoría y consultoría de recursos humanos así como en la gestión del talento. En aquel año el director general de la CAN, sin duda para la época hombre de demostrado talento, aunque el devenir de la institución financiera acabase demostrando que no lo tenía tanto, contrato y ficho a Enrique De Mulder como consejero delegado y gerente de Viálogos.

Previamente, en el año 2004, Enrique De Mulder creó una empresa  denominada Norman Asesores, cuyo objeto social era la prestación de servicios de asesoría y consultoría. Esa empresa nunca tuvo trabajadores y el único cliente fue Viálogos.

En el periodo 2005-2009, en el que Enrique De Mulder fue Gerente de Viálogos, esta empresa desvió a Norman Asesores cerca de tres millones de euros.

Al Gobierno  de Navarra liderado por UPN también le gusto ese elemento, y lo pusieron como uno de los treinta y tres miembros del comité de expertos de la Fundación Moderna. Muchos de esos miembros son los que hoy lideran las quejas sobre su autodenominado infierno fiscal de Navarra. También el Gobierno de UPN, sin duda basándose en su talento y creatividad (De Mulder escribió un libro titulado “Ética para seguir creciendo”) le nombró comisario del foro mundial del talento, que se celebró en Pamplona en los años 2009 y 2011.

Sin duda que este reconocimiento y valoración del talento que procesaba el Gobierno de UPN hacia este personaje, tuvieron algo que ver para que el entonces Consejero de Hacienda, otro que actualmente no para de quejarse, no iniciase actuaciones fiscales sobre esa persona. Actuaciones que sí realizó la Agencia Tributaria del Estado, lo que llevaron a la sentencia  de la Audiencia de Madrid por la que condenaron a Enrique De Mulder a 23 meses de cárcel.

Para cuando se dictó la sentencia el personaje llevaba más de diez años viviendo en Chile, y por ahí seguirá disfrutando de los tres millones de euros defraudados y robados a la sociedad navarra. Como dirían en Zirauki, menuda cuadrilla de destalentaos.

JAVIER ONIEVA LARREA

Miembro de la comisión de lucha contra el fraude fiscal y activista del Parlamento Social

 


 

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