Pamplona Actual

Recetas Goshua con amigos: un homenaje al placer de compartir postres

"Pamplona es nuestro corazón y la Ultzama nuestra alma", señala Maite Ilundáin, responsable de comunicación y marketing de la marca

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Presentación del libro de Goshua

Presentación del libro de Goshua

Portada del libro

Detalle

Portada del libro

Portada del libro

Después de diez años compartiendo recetas y sabores, Goshua da un paso más allá con un libro que celebra la amistad, la creatividad y el disfrute del buen postre. Recetas Goshua con amigos rinde homenaje a cinco de los postres más emblemáticos de la marca y a los colaboradores que los han reinterpretado con talento y sensibilidad. La obra fue presentada el pasado viernes en un original evento en Pamplona, combinando tradición, innovación y un ambiente cálido que reflejaba el espíritu del libro. Maite Ilundáin, responsable de comunicación y marketing de la marca, explica a Pamplona Actual cómo surgió este proyecto, de la filosofía que guía cada receta y del placer de detenerse a disfrutar de los pequeños grandes momentos que nos regala un buen postre.

¿Cómo nace la idea de publicar Recetas Goshua con amigos y en qué momento sentís que este proyecto debía convertirse en libro?
Llevamos 10 años publicando recetas en nuestra web. Desde hace dos años empezamos a trabajar en esta idea y nos parecía que homenajear a nuestros cinco postres más emblemáticos junto con sus ingredientes principales, y recrearlos con nuestros cinco principales colaboradores tenía entidad suficiente para publicarlo con todo el mimo de que somos capaces.

Después de una década trabajando en torno a “Historia de un sabor”, ¿qué os impulsó a dar este paso más tangible y editorial?
Las marcas premium y familiares como Goshua no tenemos a nuestro alcance grandes presupuestos publipromocionales. Estamos obligadas a comunicar de una forma propia y más original y creativa. Siempre hemos creído en ese principio. Crear elementos que perduren nos aporta mucho más que invertir en publicidad convencional.

El libro se presenta como un recetario, pero también como una celebración. ¿Qué queréis celebrar exactamente?
Celebramos la amistad, la generosidad de nuestros colaboradores, el trabajo bien hecho, el gusto por lo bello y lo bueno que tenemos, y el compartirlo con un postre sencillo y accesible a todos.

Hay un tono muy emocional en el texto, muy ligado a la memoria y a los sentidos. ¿Qué papel juegan los recuerdos en la manera en que concebís vuestros productos?
Hay sabores que no solo se degustan: se recuerdan. Nuestros postres nacen de la tradición transmitida de generación en generación. En nuestro caso nos llevan a la familia fundadora, los Saralegui, y a toda la historia que se ha ido construyendo desde hace 66 años.

Reivindicáis el postre desde el placer, algo aparentemente sencillo pero no siempre central en la gastronomía actual. ¿Creéis que el postre ha perdido protagonismo en los últimos años?
Pese a los mensajes en sentido contrario, creo que no, que el postre está más vivo que nunca. Hay muchos profesionales y creadores de contenido llenos de propuestas, de innovación y de ganas por regalarnos recetas dulces, exquisitas, sencillas o sofisticadas, pero llenas de pasión por aportar placer a nuestros paladares.

El propio nombre Goshua remite al gozo y al disfrute. ¿Hasta qué punto ese concepto sigue guiando vuestras decisiones hoy?
Sigue siendo nuestro objetivo principal. Todo lo que hacemos tiene que tener ese punto Goshua: delicioso, generoso y especial.

En el libro se habla de detenerse y recrearse en lo bueno. ¿Es también una forma de posicionamiento frente a un consumo más rápido y menos consciente?
Sí, totalmente. Reivindicamos los gestos sencillos, los momentos de calma, el valor de lo cercano, de los productos de proximidad y la vida más presente y real.

“El Club del Postre” aparece como una pieza clave en este recorrido. ¿Qué habéis aprendido de esa comunidad en estos diez años?
Que cuando se comparte una pasión, la buena compañía surge con una fuerza arrolladora y crea escuela. La respuesta de nuestros clubbers ante cada receta, sus sugerencias, los secretos y técnicas que comparten tienen mucho valor para nosotros.

¿Por qué decidisteis centrar el recetario en esos cinco postres concretos y no en otros?
Son los emblemas de nuestra marca, los más apreciados por los consumidores, y por eso merecen una atención especial.

¿Qué tienen la cuajada, el arroz con leche o las natillas que los convierte en pilares de vuestra identidad?
Sobre todo tienen autenticidad, sabor y excelencia en su elaboración. La leche fresca del Pirineo (de oveja y de vaca) es el secreto diferencial de nuestra calidad. Y el saber hacer de tantos años, junto a la selección de los mejores ingredientes hacen el resto.

Habéis contado con cinco colaboradores muy distintos. ¿Cómo fue el proceso de selección de Virginia Martín, Sylvain Vernay, Joanna Artieda, Iñaki Mayora y Helena Osés?
Los cinco comparten algo muy importante: respetan y conocen muy bien nuestros postres, y su talento, sus toques personales y su creatividad nos aportan muchas cosas buenas. Han sido un apoyo fundamental en todos estos años, y su calidez y profesionalidad los hacen muy valiosos para Goshua.

¿Hubo alguna reinterpretación que os sorprendiera especialmente o que os sacara de vuestra zona de confort?
Lo cierto es que las 15 recetas tienen detalles que sorprenden. Quizás el cóctel de arroz con leche o la cuajada con las frutas confitadas sean dos de las recetas más originales.

Se insiste en que las recetas son cercanas y accesibles. ¿Era importante evitar la sofisticación excesiva?
Sí, era una condición importante. No queremos competir con la alta gastronomía, queremos que cualquiera se anime y haga un postre lucido y exquisito en su casa sin complicarse la vida. Todos tenemos situaciones en las que agasajar y sorprender a nuestros invitados. El libro responde a esos momentos.

La presentación en Pamplona tiene una carga simbólica evidente. ¿Qué significa para vosotros presentar este proyecto “en casa”?
Goshua nació en Pamplona, en la Calle de San Antón. Fue un restaurante de Pamplona, Las Pocholas, quien hizo el primer encargo de cuajadas a lo que después sería Goshua. Nuestra primera fábrica estaba en la Rochapea… Pamplona es nuestro corazón y la Ultzama nuestra alma.

Si tuvierais que resumir en una frase lo que representa este libro, ¿cuál sería?
Un placer para los sentidos y una historia preciosa que vale la pena recordar.

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