Navarra ha vivido este martes una jornada de movilización marcada por la Huelga General convocada por los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde, que han situado en el centro del debate la reivindicación de un Salario Mínimo Interprofesional propio de 1.500 euros para la Comunidad Foral.
El seguimiento del paro ha sido desigual, pero con focos de alta incidencia. La huelga ha tenido un respaldo masivo en Sakana, Leitza y Bidasoa, significativo en Iruñerria y más moderado en la Ribera. Un escenario que, según los convocantes, evidencia “un amplio apoyo social” a la propuesta.
Las calles también han sido termómetro de la protesta. Según los convocantes, más de 10.000 personas han participado en la manifestación principal celebrada en Iruñea a partir de las 12:30 horas, mientras que en Tudela unas 600 personas han secundado la convocatoria.
Una reivindicación con carga social y política
Los sindicatos han defendido que la implantación de un SMI propio contribuiría a frenar el aumento de la pobreza, mejorar las condiciones laborales y reforzar el autogobierno navarro. A su juicio, esta medida no supondría una ruptura con el marco estatal, sino que evitaría, además, posibles rebajas en otras comunidades.
Especial incidencia han hecho en el impacto que tendría sobre los colectivos más vulnerables, como personas migradas, jóvenes, mujeres o trabajadores con discapacidad.
Críticas al arco parlamentario
La jornada ha estado también marcada por la crítica política. Las centrales sindicales han cargado contra PSN-PSOE y Contigo Zurekin por su rechazo en el Parlamento de Navarra a la posibilidad de establecer un salario mínimo propio, una posición que, han recordado, compartieron con Partido Popular y Vox.
En este sentido, los convocantes han acusado a ambas formaciones de “priorizar una visión centralista” frente a los intereses de la clase trabajadora navarra y de alinearse con los planteamientos de UGT y CCOO.
Las críticas han alcanzado también al Ejecutivo foral y, en particular, a su presidenta, María Chivite, por su rechazo a que Navarra asuma la competencia para fijar su propio SMI.
Denuncias de presiones y servicios mínimos
Los sindicatos han querido subrayar el “mérito” del seguimiento de la huelga, asegurando que la jornada se ha desarrollado en un contexto de “presiones, amenazas y obstáculos” por parte de empresas y patronales, así como con la imposición de servicios mínimos que consideran “abusivos” y orientados a limitar el derecho a la huelga.
Próximos pasos
Pese a las diferencias políticas, las organizaciones convocantes han reafirmado su compromiso de continuar movilizándose hasta lograr un SMI propio de 1.500 euros, una reivindicación que, aseguran, seguirá marcando la agenda sindical en Navarra.
La valoración detallada de la jornada se conocerá este miércoles, 18 de marzo, en una rueda de prensa convocada a las 11:00 horas en la sede de ELA en Iruñea.







