El juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha ordenado por segunda vez el sobreseimiento provisional de la causa relacionada con la infección de los dispositivos móviles del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de los ministros de Defensa, Interior y Agricultura, mediante el software Pegasus. Esta decisión se debe a la imposibilidad de determinar la autoría de los hechos.
Frustración en la cooperación internacional
En el auto emitido, el magistrado Calama explica que la falta de respuesta a las comisiones rogatorias enviadas a Israel ha impedido avanzar en la investigación. Estas comisiones buscaban obtener información de NSO Group, la empresa detrás del software Pegasus, y tomar declaración al CEO de la compañía. Sin embargo, la falta de colaboración ha sido un obstáculo insalvable.
El caso, que inicialmente fue archivado en julio de 2023, se reabrió posteriormente para incluir información proporcionada por las autoridades judiciales del Estado francés. Estas investigaciones estaban relacionadas con la infección de dispositivos de periodistas, abogados y miembros del gobierno francés. Sin embargo, los datos obtenidos no han arrojado luz sobre la autoría de los hechos en el contexto del Estado español.
Sin avances significativos en el caso
El juez Calama ha subrayado que, a pesar de los esfuerzos realizados, no se han obtenido nuevos datos que permitan identificar a los responsables de los delitos de descubrimiento y revelación de secretos. La situación se complica por la falta de ejecución de las comisiones rogatorias, lo que ha llevado al sobreseimiento provisional del caso.
La solicitud de cooperación jurídica internacional, reiterada en varias ocasiones, no ha logrado el avance esperado. El juez pretendía obtener información crucial de NSO Group y su CEO, pero la falta de respuesta de las autoridades israelíes ha dejado el proceso en un estado de latencia. Esta situación ha sido calificada por el Tribunal Supremo como una "impotencia investigadora".
El futuro incierto de la investigación
El juez Calama destaca que la investigación permanece en suspenso, a la espera de posibles nuevas fuentes de prueba o de un eventual cumplimiento de las comisiones rogatorias por parte de Israel. Sin embargo, reconoce que estas posibilidades son poco probables en el corto plazo, lo que mantiene el caso en un estado de incertidumbre.
El magistrado también ha señalado que, en ausencia de avances significativos, el proceso judicial se encuentra en una situación de latencia. Esto significa que la investigación no puede avanzar sin la cooperación de las autoridades israelíes o sin la aparición de nuevas pruebas que permitan identificar a los responsables.
En conclusión, el sobreseimiento provisional del caso Pegasus refleja las dificultades enfrentadas en la investigación debido a la falta de cooperación internacional. La situación actual deja el caso en un estado de espera, con pocas perspectivas de avance en el futuro cercano.






