Napike ha organizado en Pamplona la jornada "La pelota en los espacios educativos", un encuentro que ha reunido a representantes de centros educativos, profesorado, instituciones, especialistas, entidades deportivas y agentes vinculados a la pelota para reflexionar sobre cómo conseguir que niños y niñas puedan conocer, probar y jugar a pelota dentro de su propia experiencia educativa.
La jornada ha partido de una idea compartida por los asistentes: la pelota no es únicamente una práctica deportiva, sino también una expresión de la cultura y del patrimonio, vinculada a pueblos, plazas, frontones, fiestas y formas de relación. Sin embargo, su presencia en los espacios educativos todavía no responde al peso que tiene en el territorio. Desde Napike se ha planteado la necesidad de que ningún niño o niña que crezca en Navarra termine su etapa educativa sin haber tenido la oportunidad de conocer y probar una práctica tan vinculada a su entorno.
Durante la apertura del encuentro, el Ayuntamiento de Pamplona ha destacado que la ciudad vive la pelota a través de sus clubes, frontones, federaciones y diferentes iniciativas, aunque ha reconocido que el reto está en acercar ese patrimonio a la vida cotidiana de los centros educativos. Según ha señalado el Consistorio, muchos colegios cuentan con frontón y la pelota ya está presente en algunos recreos, actividades deportivas y extraescolares, si bien actualmente no existe un programa municipal escolar específico dedicado a esta práctica.
A lo largo de la jornada se han presentado varias experiencias que muestran distintas vías para integrar la pelota en el ámbito educativo. Entre ellas, la iniciativa desarrollada desde hace años en Peralta, donde un campeonato de pelota a mano durante los recreos se ha convertido en una herramienta de convivencia. Dirigida principalmente al alumnado de 5º y 6º de Primaria, la actividad busca tanto enseñar a jugar a pelota como generar relaciones, favorecer la inclusión y ofrecer una alternativa activa y saludable durante el recreo, incorporando además al propio alumnado como jueces y participantes en la gestión de la competición.
También se ha expuesto la experiencia valenciana de "Pilota a l'Escola", puesta en marcha en 2005 mediante la colaboración entre la administración educativa y la Federació de Pilota Valenciana. El programa introduce la pelota en los centros a través de la formación del profesorado, la participación de pelotaris, actividades prácticas y encuentros, combinando la dimensión deportiva con la cultural, patrimonial, lingüística y coeducativa, y buscando conectar centros educativos, municipios y clubes.
A estas dos experiencias se ha sumado una tercera propuesta presentada por Eneko y Ángel Gamarra, basada en una actividad de aproximadamente 100 minutos que puede desarrollarse como actividad complementaria. La propuesta se estructura en cuatro momentos: conocer la historia y la cultura de la pelota, asistir a una exhibición de juego real, participar en talleres prácticos en el frontón y finalizar con información sobre las escuelas de pelota existentes en el entorno, una fórmula que ya han desarrollado en diferentes contextos y que ha mostrado su capacidad para despertar el interés de los participantes.
Durante la jornada se ha subrayado que el objetivo no es quedarse únicamente en el análisis de las experiencias existentes, sino utilizarlas para diseñar una actividad concreta que pueda ponerse en marcha en los centros educativos. "No queremos quedarnos en el diagnóstico de que la pelota debería estar más presente. Queremos aprender de quienes ya han hecho cosas para poder, entre todos y todas, elaborar algo que pueda ser trasladable rápidamente", se ha señalado en el encuentro.
La propuesta resultante de este trabajo deberá poder adaptarse a las características de cada centro y contar con la participación de toda la comunidad educativa. Desde Napike se considera que las administraciones, los municipios, los centros, el profesorado, las entidades deportivas y las personas que trabajan con la infancia deben formar parte de esta red, con las instituciones como facilitadoras de las iniciativas que puedan surgir.
El objetivo final, según se ha defendido durante la jornada, es que la pelota vuelva a formar parte de la experiencia cotidiana de niños y niñas y que pueda seguir siendo una práctica viva, no solo un patrimonio que conservar, de manera que siga presente dentro de veinte, treinta o cincuenta años.












