Para muchas personas, el verano es sinónimo de viajes, piscinas, comidas al aire libre y actividades en contacto con la naturaleza. Sin embargo, esta época del año coincide también con un aumento de determinadas infecciones que pueden prevenirse con medidas sencillas de higiene, protección y planificación sanitaria.
Según la Dra. Nerea Carrasco, especialista del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra, las gastroenteritis, las otitis asociadas al baño y algunas enfermedades transmitidas por picaduras se encuentran entre los problemas de salud más frecuentes durante los meses de verano.
Las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos en alimentos mal conservados, lo que incrementa el riesgo de gastroenteritis. Por ello, la Dra. Carrasco recomienda extremar las precauciones con la cadena de frío, especialmente durante viajes, excursiones o comidas al aire libre, en línea con los consejos del Ministerio de Sanidad ante el calor extremo.
Las actividades acuáticas también pueden favorecer la aparición de otitis externas, una de las consultas más habituales en esta época del año, especialmente entre niños y adolescentes.
Por otra parte, el aumento de las actividades en el campo y los espacios naturales incrementa la exposición a insectos y garrapatas. Aunque la probabilidad de desarrollar una infección tras una picadura de garrapata es baja, se recomienda vigilar la zona afectada y consultar con un profesional sanitario si aparecen fiebre, lesiones cutáneas o síntomas generales en los días posteriores.
Vacaciones seguras
La Dra. Carrasco recuerda, además, que muchas enfermedades infecciosas adquiridas durante los viajes de verano pueden prevenirse mediante vacunas o tratamientos profilácticos específicos antes de viajar. "Los riesgos no dependen únicamente del país de destino. También influyen la época del año, las actividades previstas, las condiciones sanitarias de la zona y las vacunas que haya recibido previamente cada persona", explica la especialista.
Por este motivo, recomienda solicitar una consulta especializada del viajero entre cuatro y ocho semanas antes de iniciar el viaje, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o embarazadas, o cuando se visitan zonas rurales, destinos tropicales o países con riesgos infecciosos específicos. Este margen permite administrar vacunas o iniciar tratamientos preventivos con tiempo suficiente para que sean efectivos.
Mantener una buena hidratación, evitar exposiciones prolongadas al calor extremo, conservar correctamente los alimentos y consultar con profesionales especializados antes de determinados viajes son, según la Clínica Universidad de Navarra, algunas de las medidas más eficaces para disfrutar de unas vacaciones seguras.







