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Un estudio alerta de que compartir espacios no garantiza convivencia real entre jóvenes en municipios con alta migración

La investigación, realizada en Fitero, Castejón y Aoiz, detecta dinámicas de separación que se acentúan a partir de los 8-9 años

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  • Presentación en Tudela del estudio de la Fundación Caja Navarra

Coincidir en la plaza, el colegio o el polideportivo no es suficiente. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio sobre convivencia juvenil en municipios navarros con alta proporción de población migrante, presentado este miércoles en Tudela por la Fundación Caja Navarra y la Fundación "la Caixa" en el marco de su iniciativa conjunta Innova Navarra.

La investigación se centró en tres localidades con más de un 20% de población nacida en el extranjero: Castejón, con un 28,5%; Fitero, con un 27,7%; y Aoiz, con un 22,3%, según datos de 2024. El objetivo era analizar cómo se relacionan en la práctica los jóvenes de origen migrante y no migrante, e identificar oportunidades para fortalecer la cohesión social.

Convivencia paralela, sin apenas contacto real

El estudio constata que en muchos casos la presencia en los mismos espacios genera una convivencia paralela: los grupos coexisten pero no interactúan. La escuela es el principal punto de socialización conjunta en la infancia, pero a partir de los 8 o 9 años comienzan a emerger dinámicas de separación que se acentúan durante la adolescencia.

El informe también señala diferencias entre municipios. En Fitero y Castejón la población migrante es más homogénea —mayoritariamente de origen marroquí—, mientras que Aoiz presenta una mayor diversidad de procedencias, lo que influye de forma significativa en los procesos de convivencia.

Dónde sí funciona: deporte, bibliotecas y patios

El análisis identifica tres ámbitos con potencial real para la integración. El deporte —especialmente el fútbol— actúa como punto de encuentro, aunque con limitaciones como la escasa participación femenina o las barreras económicas. Las bibliotecas se consolidan como espacios neutros de encuentro intercultural, particularmente entre los más jóvenes. Y los patios escolares se señalan como entornos con gran potencial si se interviene sobre ellos de forma planificada.

En el lado contrario, las fiestas tradicionales y los espacios culturales registran una participación desigual, con menor implicación de la población migrante, lo que dificulta la construcción de una identidad compartida.

Sin intervención activa, no hay convivencia

La conclusión central del informe es que la convivencia intercultural no surge de forma espontánea. Requiere estrategias planificadas y sostenidas, y los municipios con políticas activas en este ámbito obtienen mejores resultados. Entre las líneas de acción propuestas figuran activar los patios como espacios de convivencia, reforzar las bibliotecas como centros comunitarios, promover el deporte inclusivo con perspectiva de género y adaptar la programación cultural para favorecer la participación diversa.

Próximos pasos: proyectos piloto con 150.000 euros

El estudio sirve de base para Innova Social Lab, convocatoria abierta en 2026 que financiará con 150.000 euros cada uno de los proyectos seleccionados —uno sobre socialización en edades tempranas y otro sobre emprendimiento rural—. Cada iniciativa deberá contar con el liderazgo conjunto de al menos tres agentes y se desarrollará a lo largo de dos años, con acompañamiento de la organización Ashoka.

La fase de devolución de resultados a los participantes continúa este jueves con un encuentro en Fitero y el próximo 13 de mayo en Aoiz.

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