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El primer piso de la diócesis para la reinserción de mujeres víctimas de la trata en Navarra estará en marcha en febrero

El proyecto, financiado con los más de 185.000 euros recaudados en la colecta de mayo en las iglesias de Navarra, comenzará a funcionar en febrero

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Presentación del piso

El arzobispo bendice el piso

En un acto sencillo pero cargado de simbolismo, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Florencio Roselló Avellanas, bendijo en la tarde del miércoles el piso habilitado por la diócesis para la reinserción de mujeres que han sido víctimas de la trata. Se trata de una iniciativa pionera en el ámbito diocesano que busca ofrecer un espacio seguro y digno a mujeres en situación de extrema vulnerabilidad.

El arzobispo estuvo acompañado por el vicario episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, Juan Zabala; el vicario episcopal de Educación, Abel Arrieta; el vicario episcopal de Pamplona y director del Secretariado para la Pastoral de Inmigrantes, José Manuel García de Eulate; la delegada diocesana de Trata, Katya Palafox; así como por profesionales y voluntarias vinculadas al proyecto, entre ellas la psicóloga Milagros Quinta y representantes de la Delegación de Trata y de Villa Teresita.

La puesta en marcha de este recurso responde a un compromiso adquirido por la diócesis en diciembre de 2024, coincidiendo con el inicio del Año Jubilar de la Esperanza. Meses después, se decidió destinar íntegramente la colecta realizada los días 17 y 18 de mayo en todas las iglesias de Navarra a este fin. La recaudación ascendió a 185.235 euros, una cantidad que permitirá sostener el proyecto, denominado “La Iglesia de Navarra contra la Trata”, cuyo objetivo es acoger, acompañar e integrar a personas, en su mayoría migrantes, que han sido víctimas de redes de explotación.

El piso, de 130 metros cuadrados, cuenta con tres habitaciones, cocina, salón y dos baños, y ya está completamente equipado para recibir a las primeras usuarias. Desde la Delegación de Trata se están realizando entrevistas previas para garantizar que las mujeres cumplen los requisitos necesarios y puedan beneficiarse de un entorno adecuado para su proceso de recuperación. La previsión es que el centro esté en pleno funcionamiento a lo largo del mes de febrero.

Tras la bendición, monseñor Roselló subrayó que este proyecto es “un objetivo cumplido” y recordó que el Año Jubilar de la Esperanza “era un buen momento para echar una mano a quienes han llegado a perderla”. En este sentido, destacó que las mujeres víctimas de la trata constituyen “un colectivo invisibilizado por la sociedad, despojado de su dignidad, en muchos casos a base de engaños”, y defendió la necesidad de implicarse activamente en su acompañamiento y recuperación.

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