El portavoz de UPN, Javier Esparza, compareció este martes en la comisión de investigación sobre adjudicaciones públicas convocada en el Parlamento de Navarra. La sesión, que versaba formalmente sobre la licitación de la ampliación de la primera fase del Canal de Navarra, derivó en varios momentos hacia cuestiones de mayor calado político. Una de las más llamativas fue el relato que ofreció Esparza sobre los movimientos internos del socialismo navarro y español en el verano de 2019.
Contactos directos con Moncloa
El líder de UPN aseguró haber mantenido una reunión con Pedro Sánchez en La Moncloa el día anterior a que trascendiera públicamente la negociación sobre la transferencia de la competencia de tráfico a Navarra, en torno al 31 de octubre de 2018. "Me pidió discreción y evidentemente fui discreto hasta hoy", afirmó. A raíz de ese encuentro, explicó, se le facilitó el contacto directo con el entonces jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo, con quien mantuvo conversaciones sobre el escenario político navarro de cara a las elecciones de 2019.
Esparza también reconoció haberse reunido previamente, en 2017, con Santos Cerdán en Madrid, junto a Óscar Ariscuren, para tantear la posibilidad de un acuerdo de gobernabilidad tras las autonómicas. De esa reunión, dijo, extrajo la conclusión de que un pacto entre UPN y el PSN era imposible mientras la dirección estuviera en manos de Cerdán.
La gestora que nunca llegó
El pasaje más sorprendente de su intervención llegó cuando describió lo que, según él, se estaba barajando desde el entorno de Moncloa durante el verano de 2019, cuando el escenario de investidura en Navarra aún estaba abierto. "Me trasladaban desde el entorno de Moncloa que se iba a conformar una comisión gestora para quitar a María Chivite y a Ramón Alzorriz", afirmó. Según Esparza, los nombres que le llegaron para liderar esa gestora eran el actual vicepresidente del Gobierno de Navarra, Javier Ramírez, y Guzmán Garmendia.
El portavoz de UPN fue explícito en su lectura de aquellos movimientos: "Ni Pedro Sánchez ni Iván Redondo querían el acuerdo con Bildu. Finalmente, Santos Cerdán impuso su criterio y Pedro Sánchez, al que creo que Navarra le importaba muy poco, le dijo haz lo que quieras".
La afirmación no fue rebatida en sala por los grupos que sostienen al Gobierno foral, aunque sí generó tensión visible entre algunos parlamentarios presentes. Esparza no aportó documentación que respalde su versión, aunque señaló que las conversaciones con el entorno de Moncloa se produjeron a través de canales directos durante aquel verano.








