La asociación Administrazioan Euskaraz Taldea (AET) ha hecho público este domingo un balance sobre la política lingüística del Ayuntamiento de Pamplona en materia de empleo público, y las conclusiones son, en sus propias palabras, "penosas". Según el documento de esta entidad, de las 64 convocatorias de plazas en las que el euskera no era requisito obligatorio, el conocimiento de la lengua no se ha tenido en cuenta en 62 ocasiones desde que el actual equipo de gobierno —formado por EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin— tomó posesión en enero de 2024.
Solo 5 convocatorias con euskera exigido, sobre 69
Según el informe de AET, el Consistorio ha lanzado un total de 69 convocatorias para cubrir plazas fijas o confeccionar listas de empleo. En apenas 5 de ellas se exigía el conocimiento del euskera, un porcentaje que la asociación sitúa en línea con las plantillas orgánicas actuales, donde los puestos bilingües representan el 5,34% del total, sin contar las escuelas infantiles.
De las 64 convocatorias restantes, el euskera puntuó únicamente en dos casos: en una, por obligación legal derivada de la Ley de Policía; en otra, para la contratación de ayudantes de Protección Civil para los Sanfermines, puestos de apenas ocho días de duración.
"El modelo Barcina": una acusación directa al gobierno de Bildu
AET no ahorra dureza en su valoración. La asociación acusa al actual equipo de gobierno de haber aplicado lo que denomina "el modelo Barcina", en referencia a la etapa de la expresidenta del Gobierno de Navarra Yolanda Barcina, que durante años minimizó la valoración del euskera en las oposiciones públicas. Según AET, el mecanismo sería el mismo: convocar oposiciones —en lugar de concursos-oposición— para eludir la obligación de valorar méritos, entre ellos el conocimiento del euskera.
"El equipo de gobierno actual ha batido todos los récords de marginación del euskera, aunque era bastante difícil", sostiene la asociación, que advierte de que esta dinámica "origina de manera decisiva el incumplimiento de los derechos lingüísticos de la población euskaldun en sus relaciones con el Ayuntamiento".
El efecto en municipios vecinos
AET va más allá y apunta a un posible efecto contagio en los municipios del entorno. Según la asociación, los ayuntamientos de Zizur Mayor y Burlada habían sido hasta ahora "modélicos" en la valoración del euskera —puntuándolo entre un 5% y un 10% en los puestos de atención al público—, pero ambos habrían comenzado recientemente a optar también por la fórmula de la oposición pura, dejando así de valorar el conocimiento de la lengua. En abril, según AET, ambos consistorios convocaron plazas de oficial administrativo —puestos de cara al público— sin incluir el euskera como mérito.
La asociación atribuye esta tendencia a varios factores: los criterios restrictivos del Decreto de Méritos, la presión judicial contra el euskera y la influencia del PSOE, pero señala también "el mal ejemplo del Ayuntamiento de la capital, ya que es un espejo en el que mirar".
El escrito concluye con una pregunta directa, sin destinatario explícito: "¿De qué van los partidos abertzales?".


