Hay profesionales que hablan de metros cuadrados, presupuestos y plazos. Y hay otros que, antes de todo eso, hablan de hacer las cosas bien. Joaquín Fernando pertenece a este segundo grupo. Lleva más de treinta años dedicado al mundo de la construcción y las reformas, un oficio que comenzó siendo muy joven en Portugal y que ha desarrollado durante las tres últimas décadas en Navarra, donde ha construido una reputación basada en la experiencia, la palabra dada y el gusto por los buenos acabados.
Su historia es la de muchos trabajadores que llegaron buscando una oportunidad y terminaron convirtiéndose en parte del tejido empresarial de la Comunidad Foral. Llegó con apenas veinte años y empezó trabajando como cantero. Después llegaron los tejados, las obras de mayor envergadura y la experiencia acumulada en distintos proyectos, incluso fuera de Navarra, con trabajos realizados también en Madrid.
Hace quince años decidió dar el paso y emprender su propio camino. Desde entonces dirige su actividad especializada en reformas integrales, tanto de viviendas como de locales, ofreciendo un servicio que abarca prácticamente cualquier intervención necesaria para renovar un inmueble.
"Todo lo que pueda hacerse con las manos", resume entre sonrisas cuando se le pregunta por los trabajos que realiza. Y la lista es amplia: alisado de paredes, pintura, alicatados, colocación de pladur, suelos, parquet flotante, trabajos de albañilería, hormigón, encofrados, soleras o reformas interiores y exteriores. Aunque reconoce que ya ha dejado atrás algunas labores especialmente exigentes físicamente, como los tejados, debido al desgaste que supone después de tantos años de profesión.
Reformar para dar una segunda vida a las viviendas
El sector también ha cambiado mucho durante estas tres décadas. Joaquín lo ha vivido desde primera línea.
La escasez de vivienda nueva ha hecho que muchas familias opten por comprar pisos de segunda mano para adaptarlos a sus necesidades antes de entrar a vivir. Esa tendencia ha impulsado las reformas integrales y también la transformación de locales, bajeras o antiguos espacios en viviendas o lofts.
"Ahora la gente compra una vivienda y quiere ponerla a su gusto antes de instalarse", explica. Esa realidad ha convertido las reformas en un elemento imprescindible para actualizar inmuebles antiguos y adaptarlos a nuevas formas de vivir.
Un único interlocutor para toda la obra
Aunque domina buena parte de los trabajos propios de una reforma, Joaquín entiende que un proyecto completo requiere la colaboración de distintos especialistas.
Por eso trabaja habitualmente con una red de profesionales de confianza en electricidad, fontanería, carpintería y otros gremios. El objetivo es que el cliente no tenga que coordinar a diferentes empresas ni preocuparse por la organización de la obra.
De esta manera, una reforma integral puede desarrollarse con una planificación conjunta, facilitando el proceso y permitiendo que cada fase avance de forma coordinada.
La importancia de escuchar al cliente... y también de asesorarle
Si hay algo que define su manera de trabajar es el asesoramiento.
La experiencia le permite detectar soluciones que muchas veces el cliente no imagina. En ocasiones, una simple decisión durante la obra puede cambiar por completo el resultado final.
Cuenta como ejemplo que, al derribar una pared, puede aparecer una viga estructural. Lejos de verlo como un problema, busca alternativas para integrarla en el diseño y convertir una limitación en un elemento con personalidad.
Ese acompañamiento durante toda la reforma forma parte de su filosofía de trabajo.
"Lohago como si fuera para mí" , explica con naturalidad.
Una frase sencilla que resume una manera de entender el oficio basada en el cuidado de los detalles y en la satisfacción de quien va a vivir después en ese espacio.
La pasión por los acabados
Cada profesional tiene una parte del trabajo con la que disfruta especialmente. En el caso de Joaquín, no hay duda.
Los alisados de paredes y los alicatados ocupan un lugar especial entre sus especialidades. Son trabajos que requieren paciencia, precisión y muchas horas de dedicación, pero también aquellos en los que considera que se aprecia mejor la diferencia entre un acabado correcto y uno excelente.
Le gusta terminar una jornada sabiendo que el resultado está a la altura de lo que él mismo exigiría para su propia vivienda.
"Me gusta irme a casa tranquilo", asegura.
Es una forma de entender la profesión que ha mantenido intacta durante treinta años.
La experiencia también consiste en saber pedir ayuda
El mundo de la construcción plantea desafíos continuamente. Reformar edificios antiguos implica descubrir estructuras ocultas, materiales deteriorados o situaciones que obligan a tomar decisiones sobre la marcha.
En esos casos, Joaquín cuenta con el apoyo de un arquitecto de confianza con el que colabora habitualmente y al que consulta cuando surgen cuestiones técnicas complejas.
Lejos de verlo como una limitación, considera que rodearse de buenos profesionales es una garantía para ofrecer al cliente la mejor solución posible.
Recuerda especialmente algunas intervenciones en cubiertas antiguas o proyectos donde fue necesario sustituir estructuras deterioradas por soluciones metálicas más seguras, trabajos que exigían planificación y coordinación técnica.
Cumplir la palabra dada
En un sector donde los retrasos son una de las principales preocupaciones de los clientes, Joaquín concede una enorme importancia a los plazos.
Prefiere ser prudente antes de comenzar una obra y ofrecer una fecha realista. Una vez adquirió el compromiso, procura cumplirlo e incluso finalizar antes de lo previsto siempre que las circunstancias lo permiten.
Para él, la confianza empieza mucho antes de coger la primera herramienta.
También desde el primer presupuesto, elaborado con claridad para que el cliente conozca desde el principio el alcance de la reforma.
Treinta años construyendo confianza
Después de tres décadas de trabajo, Joaquín Fernando sigue afrontando cada proyecto con la misma ilusión que cuando empezó.
Las fotografías del antes y el después de muchas de sus reformas reflejan la transformación física de viviendas y locales. Pero detrás de cada imagen hay algo más importante: la confianza de quienes le entregan las llaves de su casa para convertirla en el hogar que imaginan.
En un sector donde la experiencia resulta determinante, su trayectoria demuestra que el oficio no solo se aprende trabajando. También escuchando, asesorando y entendiendo que cada reforma es, en realidad, una historia personal que merece ser tratada con el mismo cuidado que si fuera la propia.







