En un contexto de precios energéticos volátiles, donde el coste de la electricidad y el gas puede cambiar de una hora a otra, la tecnológica Voltis ha decidido atacar el problema desde la tecnología. Voltis Energía, fundada por Nicolás Imízcoz y Xabier Catañán, y con nueva sede en Zizur, se define como "la capa de inteligencia" que da claridad a la energía de empresas, industrias e instituciones, y lo hace apoyándose en software propio, algoritmos de cálculo e inteligencia artificial.
La propuesta de la compañía parte de una idea sencilla de enunciar y difícil de ejecutar: la mayoría de organizaciones paga de más por su energía porque no dispone de información precisa sobre cuánto consume, dónde y cuándo, ni de herramientas para comprar en el momento adecuado. Voltis se propone cerrar esa brecha con tecnología que mide cada kilovatio hora, anticipa la evolución de los mercados y traduce todos esos datos en decisiones concretas de ahorro.
Cuatro productos sobre una misma plataforma
El planteamiento de Voltis se articula en torno a cuatro soluciones que conviven en una única plataforma. La primera, Voltis Software, es la herramienta de gestión energética: analiza el consumo de cada planta, línea y proceso en tiempo real, muestra dónde se está gastando de más y avisa cuando algo se dispara. La promesa es reunir toda la operación energética de una empresa "en una sola pantalla", de forma que los responsables puedan ajustar procesos, turnos y contratos con datos en la mano en lugar de con intuiciones.
La segunda pieza, y quizá la más singular, es Voltis Bot. Se trata de un sistema de predicción que sigue los mercados de gas y electricidad para anticipar los precios y comprar en el momento óptimo, agrupando además las compras en paquetes unificados para conseguir mejores condiciones. Según explican desde la compañía, cada paso de este proceso incorpora inteligencia artificial, con motores de cálculo diseñados para ser rápidos y precisos. La lógica es la de adelantarse: predecir lo que va a pasar antes de que llegue la factura.
Los otros dos productos completan el ciclo. Voltis CAE se encarga de la tramitación de los Certificados de Ahorro Energético. Encargándose de toda la gestión: identificación, documentación técnica, verificación y comercialización. Un mecanismo que permite a las empresas monetizar cada kilovatio hora que dejan de consumir. Y Voltis Pool se ocupa de la compra de energía propiamente dicha, con esas compras agrupadas que buscan mejorar las condiciones de contratación de cada cliente.
De la industria a los ayuntamientos
La compañía dirige sus soluciones a perfiles muy distintos, aunque con un denominador común: consumos elevados y complejos de gestionar. En el sector industrial, Voltis mide cada fase de producción "para que no se escape ningún euro". En las grandes operaciones de consumo intensivo su objetivo es reducir costes y liberar de tareas al equipo interno. En el retail, ofrece una optimización multipunto con control centralizado en tiempo real; y en el terreno de las comunidades energéticas, las organizaciones y los ayuntamientos, plantea condiciones adaptadas a estructuras más colectivas.
Ese abanico refleja una apuesta por la escalabilidad. Desde pequeños comercios hasta grandes industrias, la empresa asegura adaptar tanto la plataforma como las soluciones al tamaño y a las necesidades de cada organización. La integración, insisten, corre de su parte: la tecnología se acopla a la infraestructura existente y a los datos de los puntos de suministro o plantas sin obligar al cliente a cambiar sus procesos.
Tecnología con supervisión humana
Pese al peso de la inteligencia artificial en su discurso, Voltis subraya que detrás de los algoritmos hay personas. La compañía reivindica un equipo multidisciplinar que reúne ingeniería, conocimiento de mercado y desarrollo de producto especializado en el sector energético, y defiende que las decisiones están "supervisadas por personas, no solo por algoritmos". A ello se suma un acompañamiento continuo y personalizado a cada cliente, un matiz relevante en un ámbito, el energético, en el que la letra pequeña de contratos y tarifas suele resultar opaca para el usuario final.
Al frente del proyecto figuran Nicolás Imízcoz, CEO y cofundador, y Xabier Catalán, director comercial y también cofundador, junto a un equipo que abarca desde el desarrollo de negocio y la parte comercial hasta la ingeniería de producto, las finanzas y el marketing. La compañía ha trabajado ya con más de 500 clientes.
Sin coste inicial y sin permanencia
Uno de los argumentos con los que Voltis busca reducir la barrera de entrada es su modelo de arranque. La empresa realiza un diagnóstico técnico gratuito y sin compromiso en el que define el proyecto: identifica dónde está el potencial de mejora en la operación del cliente, qué tecnología conviene aplicar y qué ahorro cabe esperar. Ese estudio, aseguran, no tiene coste ni obliga a permanencia alguna.
Solo después de esa evaluación inicial y una vez aprobado el proyecto, la compañía conecta la medición y los datos de consumo, pone en marcha la plataforma y activa los motores de cálculo y el bot de predicción. A partir de ahí, el cliente dispone de visibilidad en tiempo real de su energía, y las optimizaciones se despliegan de forma progresiva en función de cada operación. El ahorro medio que la empresa atribuye a sus clientes se sitúa en un 26%, si bien matiza que la cifra exacta depende del consumo, de la tarifa y de las mejoras que finalmente se implementen.
Divulgación como carta de presentación
Más allá de su actividad comercial, Voltis ha hecho de la pedagogía energética una parte de su identidad. A través de su blog publica análisis y guías dirigidas al público general. Desde cómo se forma el precio de la electricidad en el mercado ibérico, hasta claves prácticas para rebajar la factura de la luz. Con la intención de explicar de forma clara un sector que suele percibirse como técnico e inaccesible.
En conjunto, la compañía navarra se presenta como un actor que quiere situarse a la cabeza de la transformación digital del sector energético, en un momento en el que la eficiencia y el control del gasto se han convertido en prioridades para empresas e instituciones.







