Cambian las aulas por dunas, el GPS por una brújula y el confort por tiendas de campaña en mitad del desierto. Siete estudiantes de la Universidad de Navarra recorrerán del 7 al 14 de febrero más de 2.000 kilómetros por el sur de Marruecos en el marco de UNIRAID, un raid amateur solidario que combina aventura, navegación y ayuda humanitaria directa a escuelas y comunidades locales.
La expedición está formada por Álvaro Gil, Carlos Fraga, Felipe Osborne, Álvaro de León Castillo y Salvador Martín de Parias, alumnos de la Facultad de Económicas; Javier Ferrero, de la Facultad de Comunicación; y Pablo Prieto, de la Facultad de Educación y Psicología. Juntos viajarán en cuatro vehículos con más de 20 años de antigüedad cargados con 160 kilos de material solidario, entre juguetes, cuadernos, lápices, pinturas y equipamiento deportivo.
El desafío no es solo mecánico o logístico. Las normas del raid obligan a prescindir de tecnología moderna: nada de GPS ni asistencia electrónica. Los equipos deben orientarse únicamente con un roadbook, mapas y brújula, atravesando carreteras de montaña, pistas pedregosas, arena y dunas.
La ruta, que comienza en Tánger y finaliza en Marrakech, atraviesa el interior del país y la cordillera del Atlas, siguiendo antiguos trazados del París-Dakar. Se divide en seis etapas, dos de ellas tipo maratón-refugio, en las que los participantes no contarán con ayuda de mecánicos y dormirán en pleno desierto con tiendas de campaña y raciones militares, además de una etapa nocturna.
Para estos universitarios, el viaje va más allá de la aventura. «Decidimos participar en el raid porque queríamos formar parte de un proyecto que nos permitiera añadir algo más a nuestra experiencia universitaria. Además de la parte solidaria y de aventura, con este proyecto estamos aprendiendo mecánica, a conseguir patrocinios —un proceso que nos ha llevado meses— y a trabajar en equipo», explica Carlos Fraga, estudiante de Economía y Governance.
La preparación ha requerido meses de trabajo previo: restaurar los coches, buscar apoyos y coordinar la recogida del material. Varias empresas y entidades, tanto navarras como nacionales, han colaborado en la puesta a punto de los vehículos y en las donaciones. También la propia universidad se ha implicado. «Distintos departamentos y facultades se han volcado con nosotros, como la Facultad de Económicas y el Servicio de Deportes», señala Pablo Prieto.
Durante el recorrido, los estudiantes documentarán la experiencia con cámaras GoPro para compartir después su travesía, un viaje que unirá Navarra con las puertas del Sáhara con el objetivo de demostrar que la solidaridad también puede rodar sobre ruedas viejas y caminos de arena.
Pie de foto. Los estudiantes Álvaro Gil, Carlos Fraga, Felipe Osborne, Pablo Prieto y Álvaro de León Castillo / Universidad de Navarra.





