El restaurante mallorquín Selvatge ha presentado su nueva imagen y ha dado a conocer la evolución de su proyecto gastronómico desde el municipio de Selva (Mallorca), en plena Serra de Tramuntana, donde ocupa una propiedad familiar del siglo XIX rehabilitada en el centro del municipio.
La identidad visual, desarrollada durante más de un año, se ha planteado como una herramienta para dotar al proyecto de un relato reconocible y alineado con el lugar. Un concepto que parte de un elemento real que conecta directamente la marca con su ubicación con el objetivo de transmitir territorio y pertenencia.
Esperança Pou, propietaria de Selvatge, enmarca el concepto del restaurante en una experiencia que atraviesa el espacio y la mesa. Para ella, Selvatge “es el relato que atraviesa la experiencia, desde las salas y la arquitectura de la casa familiar, hasta la forma de recibir al comensal y la gastronomía que le ofrecemos”. La propietaria subraya el vínculo con la tierra y el papel del tomate de ramillete, típico de la isla, como emblema del producto agrícola local.
El chef de Selvatge, Álex Pardo, define el concepto gastronómico que sostiene la carta y el menú preparado para la ocasión, definido como “una propuesta de base, con fondos, guisos y salsas como columna vertebral, y con el producto de temporada como guía”. La cocina busca que el ingrediente se reconozca y que el tomate de ramillete vertebre el recorrido por su valor en el origen del proyecto y por su versatilidad.
Por su parte, Óscar Alba, maître de Selvatge, asegura que el restaurante “propone una experiencia completa en la que el hecho de compartir es el centro. El restaurante se ha pensado como un entorno flexible, con mesas amplias y zonas privadas o reservadas que invitan a disfrutar sin prisa. La distribución de la casa señorial se ha trabajado para crear distintos ambientes y adaptarlos a las necesidades de cada mesa, y se completa con un pequeño oasis en la terraza ajardinada, que amplía la experiencia cuando acompaña el tiempo.”
En esta nueva etapa, Selvatge vincula su consolidación a una propuesta basada en producto local, estacionalidad y cocina de aprovechamiento, y proyecta la terraza ajardinada como extensión del restaurante durante primavera y verano. La propuesta líquida se apoya en una carta de vinos alineada con la cocina, con presencia destacada de referencias mallorquinas junto a una selección nacional, y en una coctelería desarrollada para ampliar los momentos de consumo antes o después de la cena.






