Un patrón de bloqueo, conformado por una dana estacionaria al noroeste de la península ibérica y un alta en niveles medios sobre el norte de África, provocará la intrusión de una masa de aire cálido, seco y con polvo en suspensión. Esta situación meteorológica, sumada a la alta insolación y la subsidencia generada, dará lugar a una ola de calor con un ascenso progresivo de las temperaturas a partir del martes 21 de julio de 2026.
Ola de calor en el valle del Ebro y valles de los Pirineos
El aviso especial de fenómenos adversos detalla que el ascenso térmico afectará especialmente al valle del Ebro, depresiones del nordeste, valles de los Pirineos, el tercio suroriental, el valle del Guadalquivir y el interior de Mallorca. Se espera un nivel de peligro importante o extraordinario durante las horas centrales del día, lo que incrementará de forma directa el riesgo extremo de incendios forestales. Las autoridades advierten de que el impacto puede ser grave en actividades al aire libre y para personas vulnerables, como aquellas de edad avanzada o con enfermedades cardiovasculares, en unas jornadas donde las noches también serán muy cálidas.
El lunes 20 de julio comenzará con temperaturas de 36-38 ºC en los tercios este y sureste, alcanzando los 39-40 ºC en valles y depresiones. El martes 21, los termómetros seguirán subiendo, registrando 37-39 ºC en el valle del Ebro y los valles pirenaicos, mientras que el interior suroriental y Mallorca llegarán a los 40-42 ºC.
Temperaturas máximas en España y evolución del riesgo meteorológico
El punto álgido del episodio se vivirá entre el miércoles 22 y el jueves 23 de julio. El miércoles se mantendrán los 39-40 ºC en el entorno del Ebro y depresiones del nordeste, y los 36-38 ºC en los Pirineos. El jueves, la intensificación de los vientos del oeste provocará un incremento térmico adicional en la vertiente mediterránea, pudiendo alcanzar valores extremos de 42-44 ºC en el extremo suroriental y valles del Guadalquivir. En el valle del Ebro se rozarán los 40 ºC de forma generalizada, sin descartar los 42 ºC locales, mientras que los Pirineos se situarán en 37-39 ºC.
A partir del viernes 24 de julio aumenta la incertidumbre. El escenario más probable apunta a la entrada de una masa de aire más fresca por el noroeste que iniciaría un descenso térmico generalizado, aunque existe el riesgo de que se retrase prolongando la situación de peligro.








