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Goikoa reinventa el picoteo con snacks de embutido pensados para una nueva forma de consumir

La marca navarra apuesta por snacks de embutido ricos en proteína y listos para consumir en cualquier momento del día.

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El concepto de snack ha cambiado radicalmente durante la última década. Atrás quedaron los tiempos en los que el picoteo se asociaba exclusivamente a las tradicionales patatas fritas, frutos secos o productos ultraprocesados. Hoy, el consumidor busca alternativas diferentes: alimentos fáciles de transportar, prácticos, con mayor contenido proteico y elaborados con ingredientes reconocibles.

Ese cambio en los hábitos de consumo está obligando a la industria alimentaria a reinventarse. Y una de las marcas que mejor ha entendido esa evolución es Goikoa, integrada en la empresa GAM Family, la compañía navarra especializada en elaborados cárnicos que, tras casi un siglo de historia, ha decidido trasladar toda su experiencia en embutidos al creciente mercado del snack

El resultado es una nueva línea de productos que responde a una tendencia cada vez más evidente: comer entre horas ya no significa renunciar a la calidad.


Del embutido tradicional al snack del siglo XXI

España siempre ha sido un país profundamente ligado al embutido.

El jamón serrano, el fuet, el chorizo o el lomo forman parte de la cultura gastronómica nacional desde hace generaciones. Sin embargo, la forma de consumirlos ha cambiado.

Las comidas rápidas, las jornadas laborales más flexibles, el teletrabajo, el deporte o los desplazamientos constantes han modificado el momento de consumo.

Ya no siempre hay tiempo para preparar un aperitivo.

Tampoco para sacar una tabla de embutidos o cortar un fuet antes de una reunión con amigos.

El consumidor busca inmediatez.

Pero también exige productos que mantengan el sabor y la calidad de siempre.

Precisamente sobre esa idea nace la nueva línea Capricho de Goikoa, una apuesta por trasladar el embutido tradicional a un formato pensado para el consumo individual o para compartir, sin perder la esencia del producto original.

GAM Family: un grupo familiar que mira al futuro sin olvidar sus raíces

Hablar de Goikoa es hacerlo de una de las marcas más reconocidas de la industria alimentaria navarra. Pero detrás de ese nombre existe hoy una realidad empresarial mucho más amplia: GAM Family, un grupo nacido en 2022 de la unión de tres compañías familiares con una larga trayectoria en el sector de la alimentación: Goikoa, Alejandro Miguel y Los Alecos.

La historia comienza en 1929, cuando Eugenio Jiménez abrió una pequeña carnicería en Sangüesa. Aquella empresa, que con el paso de las décadas se convertiría en Embutidos Goikoa, fue creciendo generación tras generación hasta consolidarse como una referencia nacional en la elaboración de embutidos, productos cocidos, chistorra y otras especialidades cárnicas.

A ese legado se suman otras dos historias empresariales con una fuerte identidad propia. Alejandro Miguel, cuyos orígenes se remontan a un pequeño puesto en el mercado de Logroño, evolucionó hasta convertirse en una importante industria especializada en jamones, embutidos, productos ibéricos y carne fresca. Por su parte, Los Alecos, fundada en 1967 en Barásoain, nació con una clara vocación ganadera y un firme compromiso con el bienestar animal, desarrollando un modelo de producción basado en el respeto, la sostenibilidad y la colaboración con cerca de un centenar de granjeros.

La unión de estas tres empresas dio lugar a GAM Family, un grupo que mantiene intacto el espíritu familiar de sus fundadores, pero que ha adquirido una dimensión internacional. Hoy factura más de 280 millones de euros, cuenta con 850 profesionales, dispone de 17 centros productivos repartidos por toda España y comercializa más de 150 referencias, presentes en 50 países de todo el mundo.

Más allá de las cifras, el crecimiento del grupo responde a una manera de entender la alimentación basada en valores que permanecen inalterables desde sus orígenes: la tradición como punto de partida, la innovación como motor de desarrollo, el bienestar animal, la flexibilidad para adaptarse a cada cliente, la sostenibilidad como compromiso permanente y la máxima calidad y seguridad alimentaria en todos sus procesos.

Uno de los grandes rasgos diferenciales de GAM Family es su modelo de integración. El grupo controla toda la cadena de valor, desde la producción ganadera hasta la elaboración y distribución de los productos, garantizando así una trazabilidad completa y un control exhaustivo en cada etapa del proceso. Esa integración permite ofrecer al consumidor alimentos elaborados con los más altos estándares de calidad y responder con agilidad a las demandas de un mercado en constante evolución.

Con casi un siglo de historia y una estructura preparada para afrontar los retos del futuro, GAM Family representa la evolución natural de tres empresas familiares que decidieron unir su experiencia para seguir creciendo sin renunciar a aquello que las hizo diferentes desde el primer día: la cercanía, el compromiso con las personas y la pasión por hacer bien las cosas.

Detectar nuevas necesidades

La innovación alimentaria no siempre consiste en inventar nuevos productos.

En muchas ocasiones significa adaptar alimentos conocidos a las nuevas formas de consumo.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido con el mercado del snack.

Hace unos años, el consumidor buscaba principalmente sabor.

Hoy también exige practicidad, información nutricional, formatos individuales y facilidad para transportar el producto.

El auge del deporte, la preocupación por la alimentación y la búsqueda de productos ricos en proteínas han impulsado una categoría completamente nueva.

Goikoa detectó esa transformación y decidió responder con una propuesta que conserva el protagonismo del embutido, pero cambia completamente la manera de consumirlo.

Cuatro referencias para un mercado en crecimiento

La gama de snacks de Goikoa se articula en torno a cuatro productos diferenciados.

Por un lado, las bolitas de fuet y las bolitas de chorizo.

Por otro, dos snacks elaborados exclusivamente con jamón serrano y lomo curado deshidratados.

Aunque todos parten del mismo origen —el embutido de calidad—, cada referencia responde a momentos de consumo diferentes.

Las bolitas de fuet y chorizo están claramente orientadas al consumo individual, es la evolución del chorizo de toda la vida pero proponiendo llegar a otros momentos de consumo, sin necesidad de comer el chorizo entre pan y pan o con una tabla y un cuchillo… llegamos a más momentos de consumo y con ello a más perfiles de consumo.

Estamos presentes en sitios donde antes no estábamos: oficinas, patios del colegio, máquinas vending, trenes…es un producto enfocado al placer.

Su pequeño tamaño facilita que puedan servirse directamente sobre la mesa, sin necesidad de cortar, preparar ni utilizar cubiertos.

Son productos pensados para reuniones informales, celebraciones o encuentros deportivos donde la comodidad resulta fundamental.

Frente a ellos aparecen los snacks deshidratados de jamón serrano y lomo curado.

Aquí la propuesta cambia completamente.

Se trata de finas láminas extra crujientes elaboradas exclusivamente con carne, sin recurrir a frituras ni procesos propios de los aperitivos convencionales.

Su textura recuerda a la de unas chips, pero el producto mantiene intacta la esencia del jamón o del lomo curado.

Un snack que responde a las nuevas tendencias saludables

La alimentación saludable ha dejado de ser una moda para convertirse en un criterio habitual de compra.

Los consumidores leen etiquetas, comparan ingredientes y prestan cada vez más atención al contenido nutricional.

En ese contexto, Goikoa ha desarrollado una propuesta que busca diferenciarse claramente de los snacks tradicionales.

Los nuevos productos presentan un alto contenido en proteínas, alcanzando el 68 % en el caso de los snacks deshidratados.

Cada envase contiene menos de 100 kilocalorías, una cifra muy inferior a la de numerosos aperitivos convencionales.

Además, se trata de productos sin gluten y elaborados íntegramente con jamón serrano o lomo curado, sin mezclas ni ingredientes que alteren la identidad del alimento.

Su elevado poder saciante constituye otro de sus principales argumentos.

Frente al consumo impulsivo de aperitivos con escaso valor nutricional, estos snacks ofrecen una alternativa que aporta proteína y ayuda a controlar mejor el apetito.

La importancia del proceso de elaboración

La diferencia no reside únicamente en la materia prima.

También en la forma de elaborarla.

Los snacks de jamón y lomo utilizan un sistema de secado al aire —air dried— que permite obtener una textura extremadamente crujiente sin necesidad de freír el producto.

Ese proceso mantiene el sabor característico del embutido y evita incorporar grasas procedentes de frituras.

En el caso del jamón, además, Goikoa utiliza piezas con un mínimo de doce meses de curación.

El lomo curado sigue igualmente un proceso de selección que busca garantizar una elevada calidad desde el origen.

La conservación también ha sido especialmente cuidada.

Cada envase incorpora un absorbedor de oxígeno y un packaging de aluminio de alta barrera diseñado para preservar la frescura y las propiedades organolépticas hasta el momento del consumo.

Comer donde y cuando se quiera

La gran transformación del mercado alimentario no consiste únicamente en qué se consume.

También importa dónde.

El snack ya no está reservado al sofá de casa.

Puede acompañar una jornada laboral, una excursión, un viaje, una sesión deportiva o una pausa entre reuniones.

Los nuevos formatos responden precisamente a esa movilidad.

Envases ligeros, fáciles de abrir y transportar permiten llevar el producto prácticamente a cualquier lugar.

Ese cambio explica por qué categorías que hace unos años apenas existían registran ahora crecimientos continuos.

Tradición adaptada a los nuevos tiempos

Lejos de abandonar sus raíces, GAM Family ha construido esta nueva línea precisamente sobre aquello que mejor sabe hacer.

No ha cambiado el producto esencial.

Ha cambiado el formato.

La empresa continúa utilizando materias primas seleccionadas y procesos de elaboración que mantienen el protagonismo del embutido.

Lo que evoluciona es la manera de acercarlo al consumidor.

Es una estrategia coherente con la trayectoria de una compañía que, desde hace casi cien años, ha sabido adaptarse a cada momento del mercado sin perder su identidad.

Innovar sin renunciar al origen

A menudo se identifica innovación con tecnología.

Sin embargo, en alimentación innovar también significa comprender cómo viven y comen las personas.

Gam Family ha entendido que el consumidor actual quiere calidad, rapidez, comodidad y un perfil nutricional más equilibrado.

La nueva gama de snacks responde precisamente a esa demanda.

Bolitas de fuet, bolitas de chorizo, chips de jamón serrano y chips de lomo curado representan una evolución lógica de un producto profundamente arraigado en la gastronomía española.

No pretenden sustituir la tabla de embutidos tradicional.

Simplemente ofrecen una nueva forma de disfrutarla.

Y esa capacidad para reinterpretar un alimento de siempre sin perder su autenticidad explica por qué una empresa nacida como una pequeña carnicería familiar en Sangüesa continúa, casi un siglo después, ocupando un lugar destacado entre los grandes fabricantes del sector cárnico español.

Porque la innovación, cuando parte de la tradición, suele tener muchas más posibilidades de permanecer en el tiempo.

 

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